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Historia

El principio activo de Canestén ®, el clotrimazol, fue el primer derivado imidazólico en todo el mundo. Introducido en el mercado en 1973, su aparición mejoró las expectativas terapéuticas de las infecciones fúngicas debido a su amplio espectro de actuación contra la mayoría de los hongos patógenos de la piel.

Numerosos estudios realizados sobre miles de pacientes en todo el mundo han demostrado la excelente eficacia y sostenida tolerabilidad de Canestén ®. Por eso, Canestén ® y Gine-Canestén ®, siguen siendo el patrón de referencia en el tratamiento antimicótico dermatológico y ginecológico.

En las décadas posteriores a la II Guerra Mundial, se experimentó un gran aumento de la infecciones fúngicas. Bayer, sensible a estos datos, fue de los primeros en investigar nuevos tratamientos y, a finales de los 60, sintetizó con éxito el clotrimazol, una sustancia activa de amplio espectro antifúngico.

Esta sustancia se comercializó con el nombre de Canestén ®. Un producto que hoy en día lleva ya 25 años liderando el segmento de tratamiento de las infecciones fúngicas dermatológicas y ginecológicas.

En 1969, Bayer logró sintetizar el principio activo clave para la solución de las infecciones fúngicas dermatológicas y vaginales del ser humano: El clotrimazol.